Tengo miedo de decirle que la quiero, que la siento más lejana que un lucero, que no merezco sus besos, sus caricias, que no sabe de mis noches de desvelo. Tengo miedo de estrecharla entre mis brazos, entregarle el corazón en un abrazo, que al besarla moriría en su encantos, que al perderle me ahogaría en un mar de llanto.

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